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Tecnología digital
Descubra cómo la revolución digital ofrece puentes y barreras para participar más profundamente en la misión de Dios en un mundo que cambia con rapidez.
Tecnología digital
Descubra cómo la revolución digital ofrece puentes y barreras para participar más profundamente en la misión de Dios en un mundo que cambia con rapidez.
Un estudio de 2019 reveló que Tailandia tenía 92 millones de suscripciones de telefonía móvil –en una nación de apenas 70 millones de habitantes*. Hace cincuenta años –cerca de la época de la fundación de Haggai International– el búfalo de agua era la posesión más importante del agricultor tailandés; hoy lo es el teléfono inteligente. Vivimos en medio de lo que los académicos llaman ahora la Cuarta Revolución Industrial (4RI), una transformación tecnológica centrada en la integración digital de todas las esferas de la vida. La 4RI está marcada por elementos como la inteligencia artificial, los medios digitales y sociales, y la creciente automatización del trabajo. La COVID-19 aceleró el cambio. Como todos los cambios tecnológicos a lo largo de la historia humana –la agricultura sedentaria, el desarrollo de la escritura, la industrialización–, la revolución digital que vivimos está transformando la cultura y las relaciones humanas. La 4RI también está transformando la manera en que participamos en el testimonio del Evangelio, y ofrece tanto desafíos como oportunidades para nuestra obra del Reino. Tenemos mucho que aprender y comprender sobre los cambios tecnológicos que ocurren en nuestro mundo, y ocurren a un ritmo tan acelerado que puede ser difícil mantenerse al día. Pero debemos comprometernos, porque «el amor de Cristo nos constriñe…» (2 Corintios 5:14, RVR1960)
La tecnología como herramienta
Las nuevas tecnologías son ciertamente herramientas potenciales para equipar a líderes misionales, comunicar el Evangelio y promover una transformación integral en nuestras comunidades, a medida que damos testimonio de las buenas nuevas del Reino de Dios. Ministerios como Indigitous promueven herramientas digitales que pueden usarse para compartir el Evangelio. Las plataformas virtuales dan acceso a contextos donde compartir el Evangelio públicamente puede tener consecuencias políticas y sociales negativas. Los movimientos cristianos –como en Afganistán– pueden sostenerse de manera virtual incluso cuando cambian las restricciones gubernamentales. Los estudios sobre el evangelismo en línea muestran que las personas son más “experimentales” con su identidad en línea y más dispuestas a abrirse a nuevas ideas que en las relaciones presenciales. Los compromisos de fe en línea son, entonces, tal vez menos firmes de lo que parecen, pero los medios digitales pueden crear aperturas para el Evangelio que son menos probables en las relaciones presenciales. También es importante recordar que las redes sociales, a diferencia de los medios masivos (periódicos, revistas, televisión), son interactivas, lo que permite a sus usuarios participar en el contenido y la conversación, e incluso darles forma. Los medios masivos son una vía de comunicación en un solo sentido. Las redes sociales, en cambio, pueden reflejar más de cerca las relaciones presenciales, y permiten el tipo de participación y diálogo que suele ser necesario para un testimonio del Evangelio de mayor impacto. Más allá de las herramientas dedicadas explícitamente al evangelismo, cada vez más personas viven su vida y forman su identidad en múltiples espacios en línea. Estos son espacios donde los cristianos pueden acompañar a otros y compartir su fe con ellos.
La tecnología como cultura
Las tecnologías digitales son herramientas, pero también debemos recordar que, al usarlas, estamos dando forma a la cultura de las personas (y a la nuestra). La época en que vivimos –de nuevo, como ocurre con todo cambio tecnológico– está transformando las comunidades y culturas humanas. Lo que se considera “autóctono” se está redefiniendo. Investigaciones recientes, por ejemplo, muestran que los jóvenes cristianos africanos forman cada vez más su fe en redes panafricanas en línea, específicas por idioma. Estas redes, si bien no reemplazan por completo la pertenencia a la iglesia local, disminuyen la importancia de la congregación local y la influencia del clero y los líderes cristianos locales. Los medios digitales cambian la relación de las personas con sus comunidades locales. El mundo social de muchas personas es hoy híbrido, y mezcla comunidades locales y virtuales. Y aunque las tecnologías digitales conectan a las personas, también las dividen al reforzar visiones más estrechas del mundo. Las “burbujas de filtro” creadas por las empresas tecnológicas dirigen intencionalmente a los usuarios de internet hacia contenido que confirma sus perspectivas y gustos. Las tecnologías digitales tienden a dividir aún más a las personas según edad, cultura, clase, política y religión. El resurgimiento del nacionalismo religioso en lugares como Rusia, India y los Estados Unidos se ve impulsado por la tecnología moderna. Todos estos cambios plantean la pregunta: ¿qué significa dar testimonio del Evangelio –el reinado de Dios, el Reino de Dios– no solo por lo que comunicamos, sino también por cómo lo comunicamos?
Desigualdades tecnológicas
La naturaleza de nuestra revolución tecnológica se experimenta de manera desigual. Las investigaciones demuestran que es probable que las disparidades tecnológicas globales aumenten en el futuro en lugar de disminuir. La inversión y los recursos fluirán, como siempre, hacia quienes ya son “ricos”. La adopción de redes 5G en todo el mundo (que facilitará un mayor aprovechamiento de los datos para acelerar el desarrollo económico) varía ampliamente. Las regiones más prósperas (Asia Oriental, América del Norte y Europa) tendrán tasas de adopción de 5G de entre el 35 % y el 50 % en 2025, mientras que en América Latina, África y Medio Oriente la adopción de 5G oscilará entre el 3 % y el 7 %. La recopilación de datos –que impulsa y dirige la innovación tecnológica– se concentra en un puñado de grandes empresas tecnológicas, la mayoría con sede en los Estados Unidos. La recopilación de datos también se concentra en unos pocos idiomas dominantes, con el inglés a la cabeza. La capacidad de acceder libremente a internet también cambiará cada vez más según la región. A medida que el mundo se “desglobaliza”, hemos dejado atrás la era de la “World Wide Web” abierta. En muchas partes del mundo, la gobernanza de internet será cada vez más multipolar, menos determinada por las empresas occidentales y más gobernada por un puñado de naciones poderosas. La relación diferenciada de las personas con la tecnología en todo el mundo –y entre generaciones– debe dar forma a la manera en que integramos estas tecnologías en nuestra obra del Reino. Además, el ritmo creciente del cambio tecnológico en todos los contextos exige una postura constante de flexibilidad. Sin embargo, nuestra flexibilidad debe ser a la vez emprendedora y discernidora. Los principales pensadores cristianos piden un “compromiso crítico” con la tecnología moderna, y rechazan tanto el uso meramente pragmático de las nuevas herramientas como el rechazo absoluto y la resistencia a los avances tecnológicos.
Conclusión
El Cuerpo de Cristo está llamado a estar donde está la gente. La transformación del Evangelio comienza con la presencia. Algunos son llamados a adentrarse en los rincones más profundos de las redes sociales en línea, para llevar la vida en Cristo a las personas en su momento de mayor necesidad. Otros son llamados a crear herramientas tecnológicas innovadoras para alcanzar a quienes no tienen acceso al Evangelio. Otros son llamados a crear herramientas digitales que promuevan una transformación integral del Evangelio en sus comunidades. Otros son llamados a dar forma a las políticas y los sistemas gubernamentales e industriales, para ayudar a que las tecnologías actuales y futuras promuevan una mayor salud y un mayor florecimiento humano, y así crear un mundo donde la tecnología sirva a la humanidad, y no al revés. Cualquiera sea nuestro llamado, el Evangelio nos impulsa a un “compromiso crítico” con nuestro mundo cambiante y con los miles de millones de personas que necesitan el amor transformador de Dios.
Por Tyler Lenocker
*Citado en Jonas Kurlberg, “Introduction,” Missio Dei in a Digital Age, 2020. Referencias: 1. Jeff Dejardin, Signals: The 27 Trends Defining the Future of the Global Economy. Hoboken, NJ: Wiley, 2022. 2. Jonas Kurlberg and Peter M. Phillips, eds. Missio Dei in a Digital Age. London, UK: SCM Press, 2020
Texto bíblico: Reina-Valera 1960 ® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Reina-Valera 1960® es una marca registrada de Sociedades Bíblicas Unidas, y se puede usar solamente bajo licencia.
